Sigo fallando. Estoy aprendiendo muchísimo.

Nos enseñaron a mirar los errores como algo negativo. Como si fallar significara que no somos suficientemente buenas.

Pero cada repetición que no salió, cada ejercicio que costó y cada intento que terminó diferente a lo esperado también forman parte del progreso.

Fallar no significa retroceder. Significa que lo estás intentando.

No necesitas hacerlo perfecto. Necesitas darte la oportunidad de aprender, mejorar y volver a intentarlo.


No hay mejor momento para empezar que ahora.

“Cuando tenga más tiempo.”

“El próximo lunes.”

“Cuando esté más motivada.”

“Cuando me sienta preparada.”

Siempre podemos encontrar una razón para esperar. Pero muchas veces el momento perfecto simplemente no llega.

Empieza como puedas.

Con diez minutos.
Con una caminata.
Con tu primera clase.
Con un entrenamiento más liviano.

Lo importante no es dónde comienzas, sino haber tomado la decisión de hacerlo.

Tu mejor momento puede ser hoy.


No siempre tendrás ganas. Y está bien.

La motivación es maravillosa, pero no podemos depender de ella todos los días.

Habrá mañanas en las que entrenar será lo último que quieras hacer. Días cansados, semanas difíciles y momentos en los que abandonar parecerá mucho más fácil.

Ahí aparece algo todavía más poderoso que la motivación:

la constancia.

No necesitas superar tu récord cada día. A veces, simplemente presentarte ya es una victoria.


Me toca entrenar hoy.

Entrenar también puede ser una forma de cuidarte.

No tiene que tratarse únicamente de cambiar tu cuerpo.

Puede ser sentirte más fuerte. Tener más energía. Liberar estrés. Dormir mejor. Descubrir de lo que eres capaz.

Y, sobre todo, regalarte un momento que sea solamente tuyo.

Porque cuidarte no debería sentirse como un castigo.

Tu cuerpo no es tu enemigo. Es el lugar que te acompañará durante toda tu vida.


No existe una edad perfecta para comenzar

Puedes empezar a los 20, a los 30, a los 40, a los 50 o después.

Puedes volver después de años sin entrenar.

Puedes descubrir un deporte nuevo cuando pensabas que ya era demasiado tarde.

Puedes caerte, equivocarte, sentir vergüenza, reírte de ti misma y volver a intentarlo.

La edad no determina tus ganas de aprender.

Mientras tengas curiosidad por descubrir algo nuevo, todavía estás creciendo.


Hazlo por ti

No entrenes para parecerte a alguien.

Entrena para descubrir tu propia fuerza.

Muévete porque te hace bien. Porque quieres sentirte saludable. Porque quieres disfrutar de tu cuerpo y de todo lo que todavía puede hacer.

Y cuando llegue uno de esos días en los que pienses:

“Hoy no tengo ganas…”

recuerda que no necesitas hacerlo perfecto.

Solo necesitas seguir.

Sigue fallando.
Sigue aprendiendo.
Sigue intentando.
Sigue creciendo.

Porque muchas veces los cambios más importantes comienzan exactamente ahí: cuando decides no rendirte.

Lucy Modas

Creemos que sentirte cómoda, segura y linda también puede formar parte de ese momento que eliges dedicarte a ti.

Vístete para moverte. Muévete para sentirte bien. Hazlo por ti.